.:Olas de Sangre:.

Síntesis, reseña y crítica de crímenes selectos, sucedidos en Veracruz, México

Archive for julio 2009

La rubia que todos querían (fragmento)

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El caso de Evangelina Tejera, la Medea veracruzana

Por Fernanda Melchor

(publicado en la revista Replicante, mayo-julio 2009)

Encuentra esta crónica completa en el libro “Aquí no es Miami”, a publicarse en marzo de 2013 por la editorial El Salario del Miedo.

Evangelina Tejera Bosada, a los 18 años, en 1983

Evangelina Tejera Bosada, a los 18 años, en 1983

Evangelina Segunda, con belleza de Artemisa;

Venus te envidia iracunda el candor de tu sonrisa

-“Magazine Dominical” no. 54 del periódico El Dictamen; 13 de febrero 1983, p.8

 

1.- Espectros

“El centro de Veracruz está lleno de fantasmas” suele decir mi padre cada vez que pasamos frente a las ruinas del primer hogar que tuvieron los Melchor en Veracruz, un lúgubre patio de vecindad en la avenida Cinco de Mayo. Como tantos otros edificios del centro histórico, estas cuarterías abandonadas son ahora hogar de dipsómanos y felinos sarnosos, infelices espectros que penan entre la basura y espantan a las buenas conciencias del Puerto, como alguna vez lo hicieron el Monje Decapitado o la Mujer de Blanco durante la Colonia.

En el primer cuadro de Veracruz hay fantasmas con el rostro tiznado sufriendo la mona en el suelo de los callejones; espantos descarnados que entran y salen de zaguanes secretos en los retretes de las cantinas. Sombras que por caridad o por astucia habitan mansiones de madrépora,  edificios cuyas cornisas se desmoronan sobre las calles causando víctimas mortales en días de viento. Los legítimos propietarios, caballeretes criollos, observan con desinterés la degradación de sus herencias pues les resulta mejor negocio vender el terreno que gastar en restaurar los vetustos inmuebles.

 

2.- Miguel, jubilado.

“Yo viví mucho tiempo en el edificio de la Lotería Nacional, arriba del local de Telas de México, ahí en Rayón e Independencia… Se llamaba así porque antes estaban ahí las oficinas de la Lotería, en la planta baja, hasta que las quitaron en mil novecientos noventa y tantos cuando se quemó la bodega… Después del incendio nos salieron los dueños con la tarugada de que iban a remodelar los departamentos, pero en lugar de eso nos cortaron la luz y el agua  y nos fueron corriendo a todos…  Yo me resistí porque la verdad no me alcanzaba; quería seguir pagando renta congelada y por eso me aferré, pero luego me cansé de andar batallando… Y es que no me gustaba mucho vivir en ese edificio, la verdad… No sé si se haya dado cuenta usted cuando estuvo allá pero como que hay mala vibra, ¿no?… Como que uno no está a gusto en ese lugar, no sé cómo explicarlo… Luego de noche se escuchan cosas feas, como gritos, quejidos… Teníamos una vecina que ya falleció, doña Idalia, que era muy sensible para esas cosas… Ella fue la que llegó a ver a los dos niños, a los hijos de Evangelina, jugando en las escaleras, muchos meses después de que se descubriera el crimen… Yo creo que fue por eso que los dueños dejaron que se cayera todo; a lo mejor querían que ya nadie se acordara de lo que había pasado en aquel departamento…”

 

3.- La bella rubia

En 1983, Evangelina Tejera es coronada como Reina del Carnaval de Veracruz bajo el nombre de Evangelina II. Su Majestad tiene 18 años, juega al tenis, le encanta la música moderna y toca el piano, afirman las crónicas de sociales de la época. A todos los compromisos de su reinado la acompaña su padre, Jaime Tejera Suárez, médico de profesión; pero el nombre de la madre, de apellido Bosada, jamás es mencionado. El divorcio que separó a la familia cuando Evangelina tenía apenas nueve años no consta en ningún medio, como tampoco lo hace el alcoholismo y la violencia de Tejera Suárez, que alguna vez amenazara con su pistola a sus aterrorizados hijos; tampoco figuran los reproches que la madre comenzara a hacerle a Evangelina a causa de las penurias económicos que sufrían y que ocasionarían el abandono de sus estudios a la mitad del tercer año de secundaria.

Las fotografías de esta Evangelina adolescente insisten siempre en sus ojos límpidos, en su tez cérea, en aquel par de pómulos afilados. Sus finas cejas permanecen siempre arqueadas, como congeladas en un mohín de coqueta sorpresa. Imágenes de dientes perfectos, miradas soñadoras de gruesas pestañas. Fotos en donde aparece sonriendo, con el cabello suelto, recostada sobre el pasto de un club campestre, o caminando por las calles de Veracruz de la mano de Octavio Mardones, el barbudo Rey Feo de 1983, envuelta en encajes de plata y lentejuelas, carbunclos de fantasía y nubes de confeti.

 

4.- Tomasa, comerciante.

“Sí, era guapa, hasta parecía gringa. Tenía los ojos verdes y la piel muy blanca… Tuvo novios desde chica; había uno que hasta le pegaba, pero es que ella era medio loca, ¿sabe?… Desde los 15 años fue adicta a la mariguana pero se descaró después de haber sido reina del carnaval, con tantas fiestas a las que iba, en las discotecas de moda y con la gente de dinero… Dicen que se juntaba con puros juniors para drogarse, ahí en casa de Guillo Pasquel, en Emparan y Cinco de Mayo… Siempre estaba con un montón de juniors que se metían coca y luego andaban haciendo locuras en sus carrazos; luego hasta mataban gente pero nadie les hacía nada porque la policía estaba nomás para protegerlos… Como el tal Picho Malpica, que mató a la hija del Polo Hoyos nomás porque la muchacha ya no quiso ser su novia; o como Miguel Kaiser, que vendía coca en los palenques… Dicen que él era el que le vendía la droga, a ella y al tal De la Rosa, el papá de dos niños, y que era en el departamento de la Lotería donde ellos vendían coca y mariguana a otros drogadictos, y hacían orgías… Y que en una de esas ella se volvió loca de un pasón y mató a los dos escuincles… Dicen que después de estrangularlos los descuartizó en la mesa del comedor para enterrarlos en una maceta…”

 

 

Fotografías aparecidas el 7 de abril de 1989 en el periódico El Dictamen que muestran la escena del crimen

Fotografías aparecidas el 7 de abril de 1989 en el periódico El Dictamen que muestran la escena del crimen

 

(…)

 

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Written by F. Melchor

julio 1, 2009 at 12:54 am