.:Olas de Sangre:.

Síntesis, reseña y crítica de crímenes selectos, sucedidos en Veracruz, México

¿Retrato de una familia americana o simpatía por el diablo?

with one comment

arma homicida

Despite all my rage, I’m still just a rat in a Cage

– Billy Corgan 

I.- “El calor puede volver locas a las personas”, era una especie de frase maldita y aleccionadora por parte de las abuelas. Cuando pensábamos en ella, revisábamos verbalmente el catálogo de sucesos atroces que ya formaban parte del mosaico porteño: nuestros propios mitos, nuestras propias víctimas, nuestros propios asesinos. Sin embargo, cada vez que pasábamos la lista, nadie romantizaba el hecho de que algún conocido nuestro estuviera preso por haber asesinado a alguien, sólo enumerábamos y describíamos los acontecimientos como el notario que da legalidad a los asuntos jurídicos. Todo fue así, hasta que los muertos estuvieron demasiado cerca. 

El hermano menor de los Ladrón de Guevara cursaba quinto grado de primaria cuando se suicidó. Tenía diez años, estudiaba en La Salle y era un niño fresa: se disparó en la sien frente al salón de clases con la pistola de su padre, no sin antes haber regalado algunos de sus juguetes cumpliendo con una especie de herencia sarcástica. Si los espectadores no hubieran sido de quinto grado habría sido un gran performance. Hasta donde yo se no hubo una nota o alguna explicación, fue así, de repente.

 Casi diez años después, descubrí el video de una banda de Seattle que debutaba con un disco llamado Ten: Jeremy, de Pearl Jam, llamó mi atención de forma dramática mientras alguien a mi lado se burlaba para hacerme creer que era muy cool. 

II.- En el vacuo horizonte adolescente, uno encuentra historias similares, y sólo trascienden cuando el supuesto responsable es alguien famoso que incitó de forma indirecta a los púberes.

Dos adolescentes de entre trece y quince años hicieron un pacto suicida tras la muerte de Kart Cobain: se quitaron la vida con una pistola igual que el líder de Nirvana.

En 1990, Judas Priest fue llevado a juicio por los padres de James Vance y Raymond Belknap, un par de fans adolescentes que se suicidaron juntos. Los padres aseguraban que el detonante de la decisión habían sido los mensajes subliminales que la banda grabó en Better by you better than me, del album Stained Class (1978). Los dolidos padres pedían una indemnización de 6.2 millones de dólares; después de la batalla legal, el juez Larry Whitehead absolvió al grupo de toda responabilidad argumentando que los jóvenes habían crecido en un ambiente violento y miserable.

A Billy Corgan, de The Smashing Pumpkins, también se le consideró la causa del homicidio y violación que sufrió un adolescente por parte de un vecino un par de años mayor que él.

Ozzy Osbourne tuvo que librar varias batallas legales por su canción Suicide Solution incluida en Blizzard of Ozz, corte inspirado en la muerte de Bon Scot, el alcohólico cantante de AC/DC, quien murió ahogado en su propio vómito al desmayarse en su coche. El buen Ozzy se enteró a través de la prensa que existían tres demandas en su contra por el suicidio de tres jóvenes que habían actuado impulsados por Suicide Solution. El abogado de una de las víctimas tomó como alegato el inverosímil argumento de que Ozzy usaba una técnica en la composición que servía como hipnosis, aseguraba que en la canción podía oírse “shoot, shoot, get the gun, get the gun”. Ozzy ganó las tres demandas.

 Décadas atrás fue Helter Skelter de John Lennon quien incitó a Charles Manson a asesinar y torturar a Sharon Tate y amigos en la residencia Polanski. 

III.- Nunca he creído que la violencia como discurso -en el cine, los libros, la música o la televisión- tenga algo que ver con la violencia real. Pero para los militantes de la ultraderecha, la violencia en los medios de comunicación es la razón irrevocable de actos salvajes y crueles. Prueba de este pensamiento es, por ejemplo, la fuerte censura que reciben las películas en Inglaterra (país bélico y colonizador por antonomasia). Una de las pocas teorías serias que defienden esta postura- y que no parte de supuestos que involucran moralina- es la del biólogo británico Rupert Sheldrake sobre los hábitos repetidos. Según Sheldrake, tanto las leyes naturales como las del comportamiento humano son hábitos surgen, perduran o desaparecen conforme al uso que se haga de ellos. Así, los hábitos llegan a formar una suerte de memoria colectiva que el científico denomina campos mórficos.

 Dese su punto de vista, si una iniciativa positiva se repite de forma muy frecuente puede crear un campo morfogenético (un tipo de memoria intrínseca y poderosa) que extiende esa misma acción a través del tiempo. Siguiendo este razonamiento, algunos estudiosos que concuerdan con Sheldrake se han aventurado a decir que una acción violenta (como las que vemos diario en la televisión) tiene más posibilidades de ser imitada mientras más se repita. A estas opiniones el biólogo británico respondió así: “Resulta difícil separar los efectos de los medios de comunicación de los de una memoria colectiva por resonancia mórfica”. Seguramente con esto quiso decir que la violencia que perdura al interior de los campos morfogenéticos es la violencia real y no la recreada por los medios de comunicación. 

IV.- Romper juguetes es una costumbre infantil: por curiosidad doblan el cuello de su G.I. Joe para saber hasta dónde se estirará el plástico. Cuando el plástico se romper, hacen numerosos intentos por regresar la cabeza a su lugar, y al no lograrlo, se resquebrajan en un llanto de arrepentimiento, inventando cualquier tipo de excusa que los exima de la culpa: siempre habrá otro culpable antes de aceptar que ellos destruyeron su muñeco.

Esta es la historia resumida de una sociedad que insiste en perpetuar un estilo de vida que, a pesar de haber comprobado su inviabilidad, sigue siendo el patrón que promulgan los cristianos fundamentalistas, los líderes hipócritas, los manipuladores de medios de comunicación, las grandes empresas piramidales que venden un sueño de perfección basándose en cifras estadísticas de venta, etc. Toda esta estructura de vida mojigata, consumista, dictatorial y de falsos modelos ha dejado de lado a una adolescencia aburrida que no consigue satisfacerse con nada. No todos reaccionan igual, eso es cierto, pero no todos son igual de sensibles.

Cuando repaso los casos de estos jóvenes envenenados por la “negativa influencia” de sus ídolos roqueros –algunos parecen haber llevado una vida infantil muy parecida a la de sus fans- encuentro que rara vez la prensa hace una investigación exhaustiva alrededor de la noticia; se conforman con la anécdota amarillista y con el impacto que provoca el que un joven haya cometido un asesinato inspirado en Alice Cooper.

 Parece que, en el fondo, nadie desea saber cómo era el ambiente familiar de estos adolescentes, qué tan apreciados eran en la escuela, cuántos amigos tenían, si no eran el blanco de crueles burlas por parte de la estupidez-adolescencia, quiénes de ellos tenían padres golpeadores, quiénes sufrían trastornos de la personalidad, cuántos de ellos sufrieron abuso sexual, quiénes crecieron amedrentados en el seno de una familia católica y represiva, quienes eran medianamente felices. Antes de que nuestras instituciones acepten su parte de culpa en esta locura, siempre preferirán la imagen del viejo Ozzy (mordiendo un murciélago pensando que era de plástico) como el único destructor de sus muñecos. 

V.- Cuando ocurrió el suicidio de Ladrón de Guevara no hubo especulaciones alrededor del caso. Quizás algunos murmullos afirmaban que sí, que efectivamente el calor volvía locas a las personas. Nadie preguntó acerca de sus hobbies, y mucho menos por lo que ocurrió a detrás de las paredes de su casa. Terminamos por cubrir la historia con los olores salados de su hogar cerca de la playa. Preferimos no decir una palabra, alejarnos de la familia y no asistir al velorio. Como sentencia mágica, no volví a ver a sus hermanos. Sirva esto como un pésame con retraso de quince años. 

Texto: Norma Lazo (extraído del número 22 de la revista Complot Internacional, publicada en noviembre de 1998)

Foto: Evelo

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Written by F. Melchor

febrero 9, 2007 a 10:12 pm

Publicado en suicidio

Una respuesta

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    29951

    abril 30, 2013 at 9:36 pm


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