Ardió su casa el ardido
“Paséale una por los mocos. Eso es lo que más les duele a las mujeres, que sepan que uno se puede levantar…”.
Esta pequeña, entrecortada y fugaz frase, me quitó el sueño de las cuatro de la tarde.
Un detenido, Juan de Jesús Vega Avendaño, quemó su casa y lo arrestó la Policía Municipal de Veracruz.
Le pregunto:
- ¿Es cierto que querías quemar tu casa?
- No quiero.
- Bueno, ¿quieres?
- No, ¡la quemé!
- ¿Y eso? ¿Vives solo?
- No. Bueno, sí. Vivía con mi morra, pero me dejó, la culera.
- ¿Y por eso quemaste la casa? ¿Estás encabronado?
- ¡Pus´ imagínate! Me dejó. La neta sí estoy bien encabronado.
Ése fue el momento en el que el guardia que lo transportaba a la fotografía con la prensa, abrió la boca y le dijo:
- Paséale una por los mocos. Eso es lo que más les duela a las mujeres, que sepan que uno se puede levantar…
Por último, Juan de Jesús Vega Avendaño, se sonríe tímidamente y remata:
- ¡Pinches rucas! Yo que pensaba que uno era más chingón que ellas y mírame…
Texto: Benjamín Mares
Foto: El Señor de las Chelas
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- Published:
- Junio 19, 2007 / 11:12 pm
- Category:
- piromanía
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