Ardió su casa el ardido

Incendio en casa céntrica

“Paséale una por los mocos. Eso es lo que más les duele a las mujeres, que sepan que uno se puede levantar…”.

Esta pequeña, entrecortada y fugaz frase, me quitó el sueño de las cuatro de la tarde.  

Un detenido, Juan de Jesús Vega Avendaño, quemó su casa y lo arrestó la Policía Municipal de Veracruz.

Le pregunto:

-  ¿Es cierto que querías quemar tu casa?

-  No quiero.

-  Bueno, ¿quieres?

- No, ¡la quemé!

- ¿Y eso? ¿Vives solo?

- No. Bueno, sí. Vivía con mi morra, pero me dejó, la culera.

- ¿Y por eso quemaste la casa? ¿Estás encabronado?

-  ¡Pus´ imagínate! Me dejó. La neta sí estoy bien encabronado.

Ése fue el momento en el que el guardia que lo transportaba a la fotografía con la prensa, abrió la boca y le dijo:

- Paséale una por los mocos. Eso es lo que más les duela a las mujeres, que sepan que uno se puede levantar…

Por último, Juan de Jesús Vega Avendaño, se sonríe tímidamente y remata:

- ¡Pinches rucas! Yo que pensaba que uno era más chingón que ellas y mírame…   

Texto: Benjamín Mares

Foto: El Señor de las Chelas


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